Vivir sin cédula de habitabilidad: sanción y consecuencias

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Para poder vender o arrendar una propiedad es importante contar con una serie de documentos que te permitan hacerlo. Dentro de estos se encuentra la cédula de habitabilidad. Vivir sin cédula de habitabilidad implica una sanción en algunas Comunidades Autónomas, por lo que lo más aconsejable es tramitarlo si quieres ahorrarte ciertas multas.

¿Por qué es necesaria la cédula de habitabilidad?

La cédula de habitabilidad sirve para acreditar que una vivienda reúne los criterios de control necesarios para vivir en ella; en ella se establecen las condiciones reales del inmueble. Cuando se expide una cédula de habitabilidad se certifica que una propiedad cumple con la normativa vigente en el momento de la emisión de dicho informe.

cedula de habitabilidad Cataluña

Estos criterios de control permiten garantizar que la propiedad cuenta con las condiciones básicas necesarias para que pueda ser habitable. El informe que se emite tiene en cuenta la salubridad, higiene y solidez del inmueble. En algunas Comunidades Autónomas es indispensable contar con dicha cédula no solo para poder alquilar o vender una propiedad; también es indispensable para realizar algunos trámites (alta de suministros de agua, electricidad y gas); y, de hecho, vivir sin cédula de habitabilidad supone una sanción para el propietario, es decir, una multa.

Requisitos y tipos

En la cédula de habitabilidad deben especificarse los siguientes datos, que también son requisito para la expedición de dicho documento:

  • Dirección y ubicación de la propiedad.
  • Superficie útil en metros cuadrados. El mínimo debe ser de 36 metros cuadrados.
  • Contar con una altura mínima de 2,5 metros; 2,2 metros para techos de baños y cocina.
  • Número máximo de ocupación.
  • Número de habitaciones con los que cuenta el inmueble y las dimensiones de las mismas.
  • Si la vivienda cuenta con las condiciones básicas de salubridad e higiene, como la iluminación y la ventilación.
  • Garantizar que el inmueble cuenta con la seguridad necesaria, el estado de las instalaciones y los materiales utilizados para su construcción.
  • Identificación del técnico que elabora y firma el certificado.

Por último, debes saber que existen tres tipos diferentes de cédula de habitabilidad, que se clasifican de acuerdo a la antigüedad de la propiedad. La de primera ocupación se destina a viviendas de obra nueva; la cédula de primera ocupación de rehabilitación, se concede a inmuebles en los que se haya hecho una importante reforma y que sufrieran cambios estructurales. Por último, la cédula de segunda ocupación se destina a viviendas que ya hayan sido habitadas previamente y cuya cédula necesite renovación.

Vivir sin cédula de habitabilidad: sanción e imposibilidad de venta y alquiler

La cédula de habitabilidad es obligatoria en algunas Comunidades Autónomas y la vigencia del documento varía en función de la ubicación del inmueble. Así encontramos que la cédula es obligatoria en:

  • Asturias, donde no se requiere cédula de primera ocupación, pero sí para segunda y subsecuentes ocupaciones, así como de primera ocupación después de reformas.
  • Cantabria
  • Cataluña
  • La Rioja
  • Navarra
  • Murcia
  • Baleares
  • Comunidad Valenciana
  • Extremadura

En Asturias, Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura y Navarra, la cédula de habitabilidad tiene vigencia de diez años; en Cantabria y Murcia de quince, mientras que en La Rioja solo tiene validez por cinco años.

Aunque solo sea obligatoria en las Comunidades Autónomas antes mencionadas, no significa que el resto de comunidades no requieran un documento similar que acredite las buenas condiciones de la vivienda. En Madrid, por ejemplo, es necesaria la licencia urbanística o el título que habilite a la obra.

Si el nuevo propietario se compromete, es posible vender una propiedad sin el certificado

¿Qué pasa si no tengo cédula de habitabilidad?

Vivir sin cédula de habitabilidad acarrea una sanción para los propietarios, pero también tiene otras consecuencias. Para empezar, en las comunidades donde este documento es obligatorio, no tenerlo en vigor supone una multa económica. En Cataluña, por ejemplo, se considera una infracción grave y las sanciones por no tenerla varían entre los 90.000 y 900.000 euros.

Es obligatoria también para poder vender o arrendar un inmueble. Sin embargo, es posible vender el inmueble si no se cuenta con la cédula en vigor. Para ello tiene que darse alguno de los siguientes supuestos:

  • Compromiso de reforma o derribo del inmueble por parte del nuevo propietario.
  • Utilización del inmueble con fines diferentes a la vivienda. El nuevo propietario deberá dejarlo registrado.
  • Cuando el certificado no se haya expedido aún, pero se pueda presentar la solicitud de trámite.

Si no se cuenta con la cédula de habitabilidad tampoco se pueden solicitar hipotecas sobre el inmueble, pues dentro de los requisitos que el banco pide se encuentra este documento. Además, sin la cédula tampoco sería posible dar de alta el suministro de electricidad, agua y gas, ni contratar seguros para el hogar.

Si quieres renovar la cédula o tramitar una nueva, debes saber que el trámite tarda un mes, aproximadamente. Sin embargo, puedes realizar múltiples trámites presentando la solicitud de dicha cédula. En cuando al precio del documento, no existe un importe fijo; este varía en función de las características de la propiedad, así como las tarifas de los profesionales que realicen la certificación y las tasas del Ayuntamiento.

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